Unabomber: In His Own Words. De genio a terrorista

Unabomber: In His Own Words es un documental de cuatro episodios original del canal estadounidense Reelz, que pasó a formar parte de la programación de Netflix. Cuenta la historia de Ted Kaczynski, de quien ya hablamos en nuestra entrada sobre la serie Manhunt: Unabomber, de Discovery Channel.

Para quienes no conozcan la historia, Ted Kaczynski es un genio de la matemática con ideas radicales en contra del avance tecnológico. A fines de los años 60 abandonó su vida académica, llevó una existencia solitaria en una cabaña y se dedicó durante varios años a enviar bombas a través del correo, haciéndose conocido en la prensa con el apodo de Unabomber.

 

 

Evaluado con un coeficiente intelectual de 167 a la edad de diez años, Ted asistió a la universidad con tan sólo dieciséis años. Obtuvo su grado inicial en Harvard y su doctorado en matemática en la universidad de Michigan, después de lo cual se desempeñó como profesor asistente en la universidad de California. Luego de dos años, renunció y se mudó a la casa de sus padres. Años más tarde se mudó a una pequeña cabaña de poco más de diez metros cuadrados en los bosques de Montana, sin agua corriente ni electricidad. Desde allí y por espacio de varios años, se dedicó a perfeccionar la construcción de bombas caseras que luego enviaba en forma de paquetes a personas y otros objetivos relacionados con el progreso tecnológico.

La primera etapa de su campaña se extendió desde 1978 hasta 1985. Luego se interrumpió para resurgir a partir de 1993 y culminar en 1995, momento en el que se publicó su célebre manifiesto. En 1996 Kaczynski fue identificado como autor de los atentados y arrestado. El documental le atribuye la identificación de Kaczynski a su cuñada -la mujer de su hermano-. No se menciona el análisis lingüístico al que sí se le da gran importancia en la serie que recrea la historia. Tres años después de su arresto, accedió a ser entrevistado por Theresa Kintz, editora de la publicación ecologista Earth First! Journal, quien grabó las conversaciones con su consentimiento. Esas grabaciones forman parte del documental y le dan su subtítulo.

Además de poder escuchar la voz de Kaczynski, una de las virtudes del documental consiste en contar con el testimonio de su hermano, que añade el costado humano y en parte sirve para explicar los posibles motivos que llevaron a un genio de la matemática a convertirse en un ermitaño que enviaba bombas para difundir su filosofía ludita. Pero su mérito más notable es presentar una mirada balanceada sobre el caso, explicando sus ideas y dándole voz a posturas actuales que concuerdan con su análisis sobre los efectos del avance tecnológico, aunque no con sus métodos.

Puede que el inicio de los problemas mentales de Kaczynski esté en un hecho que pasa un poco desapercibido en la serie, pero que a nosotros -siempre atentos a las conspiraciones- nos ha llamado mucho la atención. Cuando era bebé, Ted tuvo una enfermedad extraña y fue llevado al hospital. Los médicos lo dejaron internado más de una semana mientras intentaban diagnosticarlo y no les permitieron visitas demasiado frecuentes a sus padres. Se desconoce el tratamiento que recibió, pero el resultado final al salir del hospital fue un bebé que mostraba los mismos signos de alienación de aquellos que están dentro del espectro autista. En la serie se explica su comportamiento anormal luego de la internación como producto del abandono que sufrió, pero quien esté familiarizado con la relación entre algunas vacunas y el autismo sabrá reconocer los síntomas que allí se refieren.

La segunda posible causa de sus problemas está en un hecho que sí se menciona con más detalle en el documental, y que frecuentemente se utiliza como explicación de su perturbación mental: durante su estadía en Harvard, Kaczynski fue objeto de un experimento de manipulación carente de toda ética, donde era sometido a humillaciones y un trato abusivo por parte de un entrevistador. Aunque no se lo menciona por su nombre en el documental -una omisión imperdonable-, este experimento fue parte del proyecto MK Ultra de control mental, dirigido por la CIA.

Estando ya encarcelado, Kaczynski fue diagnosticado con esquizofrenia paranoide, aunque sería necesario realizar estudios más actualizados debido a que el entendimiento y la clasificación de las patologías han ido variando. Si bien no es una conclusión a la que llegue el documental, es posible inferir que el tratamiento médico durante sus primeros meses de vida llevaron a Ted a desarrollar trastornos mentales relacionados con el espectro autista -algo que la medicina no reconoce como posibilidad, pero que muchos padres señalan-, algunas de cuyas características son la carencia de habilidades sociales, la falta de empatía, el retraimiento y la obsesión con un tema en particular. Los testimonios de quienes conocieron a Kaczynski coinciden en señalar estas características como parte de su personalidad. A esta patología hay que sumarle los abusos sufridos como parte del experimento de control mental durante su adolescencia, aunque el propio Kaczynski niegue que haya tenido efectos. Es muy probable entonces que la combinación de estos problemas, junto con la falta de una contención y tratamiento adecuados, fueron degradando su personalidad y conduciéndolo progresivamente al aislamiento, el fanatismo y, en última instancia, a cometer crímenes que él creía estaban justificados en nombre de sus ideas.

 

Si miramos los problemas que se han desarrollado en los últimos veinte años, desde que el manifiesto fue publicado, prácticamente todas las áreas mencionadas han empeorado. Y la raíz principal de todos estos problemas es la tecnología avanzada. Toda la evidencia sugiere que él [Kaczynski] estaba en lo cierto, que el sistema es la raíz principal de estos problemas, que no podemos controlarlo, que no podemos detenerlo. Y muy rápidamente podemos perder incluso la habilidad de socavar el sistema, y entonces será demasiado tarde.

 

David Skrbina, Unabomber: In His Own Words

 

He estado escribiendo sobre los problemas de la tecnología durante muchos años. No toda la tecnología, por supuesto. (…) Me refiero a la tecnología tecno-científica, digital, de avanzada. El mundo de las computadoras, los celulares, la ingeniería genética, el desarrollo de armas biológicas, etc.

(…)

Por cada problema causado por la tecnología, siempre es ofrecida una «solución» tecnológica que crea más problemas tecnológicos ad infinitum. Pero como a la gente se le ha enseñado a amar la tecnología, reciben con los brazos abiertos las supuestas «soluciones» tecnológicas que son necesitadas por los problemas causados por la tecnología original. Es un juego circular.

 

Edward Curtin, Keep It Simple and Question: Propaganda, Technology, and Coronavirus

 

Pero más allá de sus posturas radicalizadas y de sus crímenes, sería importante detenerse a pensar si el progreso científico y tecnológico impiden el desarrollo pleno del ser humano, si crean más problemas de los que solucionan, si de alguna manera son perjudiciales para el bienestar de los individuos y sus derechos. Además de las advertencias sobre la Inteligencia Artificial de Elon Musk y Stephen Hawking, y de las prácticas de vigilancia orwelliana denunciadas por Edward Snowden, las controversias sobre los efectos en la salud de los campos electromagnéticos (EMF) y las redes 5G, por ejemplo, indican que no se trata de ideas descabelladas.

El tipo de sociedades y de tecnologías que emerjan victoriosas hacia el final del siglo veintiuno dependerán de si tenemos o no este tipo de debates, de si permitimos o no que las grandes corporaciones y sus intereses avancen sin control y determinen lo que consideren oportuno para el conjunto de la sociedad. Ted Kaczynski eligió el camino equivocado y posiblemente su obsesión provenga de sus trastornos mentales, pero eso no implica que debamos descartar automáticamente sus pensamientos sin darles la debida consideración.

 


 

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